El yodo radiactivo y el yodo estable son dos formas químicamente similares del mismo elemento, pero con comportamientos muy distintos en el cuerpo. El primero se usa en medicina nuclear bajo prescripción hospitalaria; el segundo está documentado en los protocolos internacionales de respuesta a emergencias nucleares como medida de protección de la glándula tiroides. En este post explicamos las diferencias y qué dice la literatura científica sobre cada uno.
Qué es el yodo radiactivo (I-131)

El yodo radiactivo más conocido es el yodo-131 (I-131), un isótopo del yodo con núcleo inestable que emite radiación beta y gamma. Se produce en reactores nucleares y se administra en medicina nuclear principalmente en dos contextos clínicos:
- Hipertiroidismo de Graves — el I-131 destruye selectivamente células tiroideas hiperactivas, reduciendo la producción de hormonas. Es una alternativa a los antitiroideos y a la cirugía.
- Cáncer diferenciado de tiroides — tras la cirugía de tiroides, el I-131 ablaciona el tejido residual y trata posibles metástasis funcionantes.
Estos tratamientos los indica un especialista en endocrinología o medicina nuclear, se realizan en hospitales con licencia para uso de radioisótopos y siguen protocolos estrictos de seguridad radiológica.
Qué es el yodo estable
El yodo estable es el yodo no radiactivo — el que está presente de forma natural en el cuerpo, en alimentos como pescado y algas, y en compuestos como el yoduro de potasio (KI) o las soluciones tipo Lugol. Si te has preguntado qué hay exactamente al comprar lugol 5%, es esto: yodo elemental disuelto en agua junto con yoduro de potasio. Tiene las mismas propiedades químicas que el I-131, pero un núcleo estable que no emite radiación.
Su papel en el organismo: es la materia prima que la tiroides utiliza para sintetizar las hormonas T3 y T4. Esto es relevante en dos contextos completamente distintos al uso clínico del I-131:
- Nutrición — la deficiencia de yodo a largo plazo puede causar bocio y otros trastornos.
- Bloqueo tiroideo en emergencia nuclear — explicado en el siguiente apartado.
Bloqueo tiroideo con yodo estable
Es el uso más documentado a nivel internacional en escenarios de emergencia. Cuando hay una liberación accidental de yodo radiactivo a la atmósfera (accidente en una central nuclear, por ejemplo), las personas expuestas pueden inhalar o ingerir I-131 que la tiroides captaría con riesgo de cáncer tiroideo posterior — especialmente en niños y adolescentes.
El principio del bloqueo tiroideo es saturar la glándula con yodo estable antes o poco después de la exposición. Una tiroides previamente saturada reduce de forma muy importante la captación adicional de yodo radiactivo, así que el yodo radiactivo se elimina por la orina sin llegar a fijarse. Las guías internacionales que regulan esta medida están publicadas desde los años 2000 y se actualizan periódicamente con la evidencia disponible sobre eficacia, dosificación y poblaciones diana.
En estos protocolos, las autoridades sanitarias coordinan la administración del yodo estable cuando se activa el bloqueo: comprimidos de yoduro de potasio (KI) en concentración estandarizada, distribuidos por servicios de protección civil.
Lugol histórico antes de la cirugía de tiroides
Hay un tercer contexto, muy distinto, donde el yodo estable aparece en la literatura médica: la preparación preoperatoria de pacientes con hipertiroidismo de Graves antes de la tiroidectomía. La práctica empieza en los años veinte del siglo XX, como recoge una revisión publicada en European Thyroid Journal en 2017, y todavía aparece en algunos protocolos hospitalarios. Lo desarrollamos en el yodo y la función tiroidea según la ciencia.
Protección de la tiroides en procedimientos de medicina nuclear
Hay otro contexto interesante. Cuando se administra yodo radiactivo (o un compuesto que lo contiene) con fines no tiroideos — por ejemplo, en algunas exploraciones diagnósticas o en tratamientos de tumores neuroendocrinos —, se puede saturar previamente la tiroides con yodo estable para evitar que la glándula capte el isótopo. Es el mismo principio que el bloqueo tiroideo de emergencia, pero en contexto hospitalario controlado y bajo prescripción del especialista en medicina nuclear. Las pautas concretas se definen en cada protocolo y siempre las decide el equipo médico responsable del procedimiento.
Referencias
- World Health Organization (2017). Iodine thyroid blocking: Guidelines for use in planning for and responding to radiological and nuclear emergencies.
- International Atomic Energy Agency (IAEA). Public protective actions — Potassium Iodide. Emergency Preparedness and Response.
- Hope, N. & Kelly, A. (2017). Preoperative Lugol’s iodine treatment in the management of patients undergoing thyroidectomy for Graves’ disease: a review of the literature. European Thyroid Journal, 6(1), 20–25.
- American Thyroid Association. Radioactive Iodine — Patient Brochure.













