La tiroides es una glándula con forma de mariposa situada en el cuello, encargada de producir las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), que regulan el metabolismo, la temperatura corporal y muchos procesos fisiológicos. El yodo es el componente esencial de estas hormonas — sin él, la función tiroidea no puede sostenerse. En este post resumimos qué dice la literatura científica sobre la relación entre yodo y tiroides, y en qué contextos clínicos aparece el Lugol.
Función tiroidea: por qué la tiroides necesita yodo

Cada molécula de T4 contiene cuatro átomos de yodo, y cada molécula de T3 contiene tres. Las células tiroideas captan el yodo de la sangre a través de un transportador específico llamado NIS (sodium-iodide symporter), lo concentran en su interior y lo incorporan a la tiroglobulina, una proteína precursora de las hormonas. Si la dieta no aporta suficiente yodo, este sistema deja de funcionar correctamente.
Las estimaciones epidemiológicas más citadas hablan de cerca de 2.000 millones de personas en el mundo con una ingesta de yodo insuficiente — uno de los déficits nutricionales más extendidos del planeta. Por eso, en la mayoría de los países desarrollados, la sal de mesa se yoda como medida de salud pública.
Cuando hay deficiencia de yodo
La deficiencia crónica de yodo da lugar a una serie de cuadros clínicos bien documentados:
- Bocio — agrandamiento de la glándula tiroides en su intento de captar más yodo del disponible.
- Hipotiroidismo — descenso de la producción de T3 y T4 con sintomatología sistémica.
- Cretinismo: en deficiencias severas durante el embarazo, con consecuencias en el desarrollo neurológico infantil.
Lo interesante es que muchos de los síntomas asociados a la deficiencia de yodo – fatiga, intolerancia al frío, lentitud digestiva, cambios de peso – no son específicos del yodo en sí, sino consecuencia del hipotiroidismo subclínico que provoca la deficiencia. El matiz importante: la literatura habla de revertir una deficiencia, no de un efecto sobre alguien con dieta suficiente.
Cuando hay exceso de yodo
El exceso de yodo también tiene consecuencias. Puede inducir o agravar hipertiroidismo en personas predispuestas (efecto Jod-Basedow) o, paradójicamente, hipotiroidismo transitorio por bloqueo de la síntesis hormonal (efecto Wolff-Chaikoff).
El Lugol en contexto clínico hospitalario
El Lugol — solución de yodo y yoduro de potasio — aparece en la literatura clínica en varios contextos:
Preparación preoperatoria en cirugía de tiroides
Es la aplicación clínica más documentada. En pacientes con hipertiroidismo de Graves que van a ser sometidos a tiroidectomía, en muchos hospitales se prescribe Lugol durante los 7-10 días previos a la intervención. El trabajo de Erbil y colaboradores publicado en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism en 2007 describió cómo el Lugol reducía el flujo sanguíneo y la microvascularidad de la glándula antes de la cirugía. La revisión de Calissendorff & Falhammar (2017) recoge el estado actual de la práctica.
Bloqueo tiroideo en emergencia radiológica
Los protocolos internacionales de respuesta a emergencias radiológicas contemplan el uso de yoduro de potasio para saturar la glándula y prevenir la captación de yodo radiactivo en accidentes nucleares. Lo desarrollamos en el yodo estable frente al yodo radiactivo.
Antiséptico tópico
El yodo y las soluciones yodadas presentan actividad antimicrobiana ampliamente documentada frente a bacterias, hongos y algunos biofilms. En la práctica clínica moderna, el Lugol ha sido sustituido en gran medida por formulaciones de povidona yodada (Betadine®).
Preguntas frecuentes sobre el Lugol y la tiroides
¿En qué se diferencia el yodo del Lugol del yodo radiactivo?
Químicamente son el mismo elemento, pero el yodo del Lugol es yodo estable — su núcleo no emite radiación. El yodo radiactivo (I-131) se produce en reactores y se usa solo en medicina nuclear bajo prescripción hospitalaria.
¿Cuánto yodo necesita una persona al día?
Las referencias dietéticas internacionales sitúan la ingesta diaria recomendada de yodo para una persona adulta sana en torno a 150 µg/día, subiendo a 250 µg/día durante embarazo y lactancia. Estas cifras se refieren al yodo de la dieta total — no son dosis de Lugol.
¿Por qué se usaba (y se usa todavía) el Lugol antes de la cirugía de tiroides?
Porque reduce el flujo sanguíneo y la microvascularidad de la glándula, lo que facilita la cirugía y reduce sangrado. Lo describió Erbil et al. (2007) en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, y lo desarrollamos en la sección anterior de este post. Para quienes buscan comprar lugol en gotas, lo que se prescribe en este contexto hospitalario es exactamente esa misma fórmula — solución acuosa al 5 % en frasco con cuentagotas.
Referencias
- World Health Organization. Micronutrient deficiencies — Iodine.
- Erbil, Y. et al. (2007). Effect of Lugol Solution on Thyroid Gland Blood Flow and Microvessel Density in the Patients with Graves' Disease. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 92(6), 2182–2189.
- World Health Organization (2017). Iodine thyroid blocking: Guidelines for use in planning for and responding to radiological and nuclear emergencies.













