El litio es uno de los tratamientos más eficaces para el trastorno bipolar y otras afecciones del estado de ánimo. Sin embargo, muchas personas que lo utilizan se preguntan si provoca aumento de peso, un efecto secundario del que se habla con frecuencia.
La realidad es que no todas las personas aumentan de peso con litio, aunque sí puede ocurrir en un porcentaje de quienes lo toman, especialmente durante los primeros meses de tratamiento.
¿Por qué el litio puede causar aumento de peso?
El aumento de peso asociado al litio no tiene una única causa, pero los estudios señalan varios factores que pueden influir:
- Aumento del apetito: el litio puede modificar el equilibrio de neurotransmisores relacionados con el hambre y la saciedad, haciendo que se coma más sin notarlo.
- Cambios hormonales: en algunos casos, el litio puede reducir la función tiroidea (hipotiroidismo), lo que ralentiza el metabolismo y favorece la acumulación de grasa.
- Retención de líquidos: algunas personas notan hinchazón o sensación de «peso extra» por la retención de agua y sodio.
- Mayor sed: el litio puede aumentar la sed, y si se sacia con bebidas azucaradas o calóricas, esto contribuye al aumento de peso.
- Menor actividad física: la fatiga o el letargo que pueden acompañar al tratamiento también influyen indirectamente.
¿Cuánto peso se puede ganar con litio?
Los estudios indican que entre el 20 % y el 25 % de las personas que toman litio experimentan cierto aumento de peso, que puede oscilar entre 4 y 10 kilos durante los primeros meses o años de tratamiento.
En muchos casos, el peso se estabiliza después de los dos primeros años, y algunas personas muestran una reversión parcial con cambios en el estilo de vida.
¿Cuánto dura este aumento de peso?
El aumento de peso suele aparecer durante los primeros seis meses del tratamiento con litio y puede continuar mientras se mantenga la medicación. Cuando se modifica el tratamiento dentro del marco clínico, los datos publicados describen una disminución gradual del peso.
Cómo evitar o controlar el aumento de peso por litio
Los estudios sobre tratamiento prolongado con litio describen varios hábitos asociados a un mejor control del peso:
- Alimentación equilibrada: los trabajos publicados asocian el consumo de frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales (con limitación de ultraprocesados y bebidas azucaradas) a un mejor perfil metabólico durante el tratamiento.
- Hidratación: el aporte adecuado de agua y de infusiones sin azúcar se asocia con un manejo más estable de la retención de líquidos.
- Actividad física regular: caminar, nadar o practicar yoga (alrededor de 30 minutos diarios) figura en estudios como factor asociado a un metabolismo activo.
- Control periódico del peso: los protocolos clínicos incluyen el seguimiento del peso para detectar cambios a tiempo.
- Valoración clínica integral: en casos de aumento de peso significativo, los protocolos contemplan revisión de la dosis, evaluación de la función tiroidea y consideración de alternativas terapéuticas.
¿Debo preocuparme por este efecto?
El aumento de peso puede ser molesto, pero no significa que el tratamiento esté fallando. Los datos publicados describen que la interrupción no consensuada del litio puede dar lugar a un desequilibrio relevante del estado de ánimo, motivo por el que cualquier ajuste de tratamiento se valora dentro del marco clínico.
En la mayoría de los casos, los hábitos descritos arriba (alimentación, hidratación, actividad física) figuran en estudios como factores asociados al mantenimiento del peso durante el tratamiento.
En resumen
El litio puede causar aumento de peso leve o moderado en algunas personas, sobre todo al inicio del tratamiento. Este efecto depende de muchos factores (como la dosis, el metabolismo y la función tiroidea), pero se asocia en estudios con hábitos saludables y con el seguimiento clínico habitual del tratamiento.













